La ropa corta (algo que no nos toca explicar, pero aquí vamos)
- Patri Calderón de la Saga
- May 29, 2024
- 7 min read

El calor de verano ya asoma sus narices de par en par y comenzamos, cada cual a su paso, a *pelar por la ropa. Esto no pasa solo en los climas fríos; en Puerto Rico sabemos que, a pesar de lo que sospeche el resto del mundo, existen dos temporadas: calor de *mahones y calor de la menor cantidad de ropa posible, so pena de cocinarse al vapor (y con el cambio climático, cada vez es más rápido nuestro tiempo de cocción).
Esto significa que comienza la era de las telas frescas, de los colores claros y de la ropa corta.
Y ya sabes por dónde voy.
Al acto de vestirse menos o de llevar ropa corta se le han achacado un sinnúmero de intenciones que no tienen nada que ver con la realidad. Si nos vamos a lo hiper-básico, llevar poca ropa o ropa corta en muchísimas ocasiones es tan sencillo como que quien la lleva tiene — chan chan chan chaaaaaan — calor. Fin de la historia.

Claro está que esta no es la única intención. Como todo en la vida, el contexto lo es todo. Así que hablemos de por qué las desvergonZAdas (*la policía del pudor se abanica y agarra con fuerza el rosario*) del mundo nos endilgamos de vez en cuando la ropa corta.
La realidad es que no necesitamos una excusa para hacerlo; aclaro esto porque ya veo a la policía del pudor femenino (Departamento NTP — “Nadie Te Preguntó”) preguntando que por qué entonces las mujeres en épocas como la primavera o incluso en lo más crudo del invierno se enganchan la minifalda con medias debajo en lugar de siempre un pantalón largo. No pasa nada, Brayan — yo te explico: porque nos da la gana. Ahí tienes tu primera respuesta. Pero creo en la educación, así que por ti, haré una excepción y abundaré.
Algunas razones por las cuales las mujeres elegimos salir con menos ropa (algo que no nos toca explicar, pero que por alguna razón, voy a explicar ahora):
Comodidad psicológica. Vivimos en una sociedad que nos envenena, especialmente a las mujeres, con unos pensamientos compulsivos de auto-odio que nos hacen creer que somos unas fracasadas si no nos vemos regias según los estándares del momento. Así es: nuestro valor como seres humanos se equipara con nuestra apariencia y déjame decirte que es durísimo deshacer esa asociación psicológica. Encima, las industrias de la moda, de los cosméticos e incluso también la de la salud y el bienestar, nos repiten que nada nos queda bien. Que tenemos que a) o ir al gimnasio y hacer dietas restrictivas para cultivar un cuerpo que sea más fácil de vestir, o b) buscar los cortes que nos hacen ver más delgadas y exclusivamente vestir esos cortes hasta el día en que nos entierren. No te equivoques, Brayan — todas y cada una de las mujeres en tu vida han pasado por esto y, solo en los mejores casos (que son pocos), han podido rebelarse o adaptarse de alguna forma que no les quite toda su paz mental. En los peores casos (que son bastantes más), acaban pendulando de dieta nociva en dieta nociva, desarrollando enfermedades metabólicas, degenerativas, autoinmunes y mentales, sin conseguir ni un solo día de sus vidas estar en paz con sus cuerpos. Claro, no por esto podemos sencillamente dejar de vestirnos — andar desnudx en público es un ofensa multable. Así que, ya que nos toca vestirnos, elegimos piezas con las que nos sentimos tranquilas, seguras y coherentes con nuestra identidad. Esto podría ser una camiseta holgada y unos joggers, como bien podría ser una minifalda, un escote o un par de tacones; una vez elegimos, nos lo ponemos y lo repetimos.

2. Comodidad física
No puedo creer que tenga que explicar esto, porque para mí no es que *se cae de la mata, es que nunca estuvo guindando de la mata — siempre estuvo en la tierra, debajo de la mata, preguntándose "¿qué carajo yo hago aquí y qué es esa mata?". Pero en las temporadas de calor, ¿quién rayos quiere ponerse ropa larga? Incluso la ropa larga fresca, llega un punto en el cual, bajo el sol del trópico en agosto, te asfixia. Recuerdo una vez que fui a una manifestación en julio en *overoles; y a
pesar de que eran sueltos y de que debajo llevaba un crop top (es decir, que no iba precisamente vestida de paño negro), en las primeras dos horas pensaba que me iba a desmayar del sofocón. No solamente es mil veces más cómodo sudar con menos ropa, sino que en ciertas temperaturas, es lo sensato. Me encanta la ropa larga, pero bajo el sol de verano, rarísima la vez me va a salir de los ovarios ponerme ropa larga, a menos que sea una camiseta de playa encima del traje de baño después de tres horas bajo el sol. Y eso es porque me voy a meter con ella al agua fresca.
3. Fenómeno pavo real. Somos una especie a la que le gusta adornarse: para uno mismo, por un motivo festivo, por las amigas que uno va a ver ese día, por la pareja, para atraer pareja… Habrá quién lea esa última y piense que me *cogió en pifia. “¡Ajá! La feminista admitió que las mujeres se adornan para atraer pareja! ¡Eso significa que se adornan para los hombres! ¡Bum, hipócrita!” Y la realidad es que no entiendo la confusión; primero que nada, ¿quién dijo que todas las mujeres que buscan pareja están buscando a un hombre? En segundo lugar, las personas, independientemente de su género, en muchos casos se adornan, para atraer pareja. Los hombres hetero lo hacen todo el tiempo: se perfuman, cambian la camiseta por camisa de botones, hay quienes se peinan con laca, se ponen los zapatos de vestir y el *mahón que les resalta las piernas. Hay también quienes usan productos de maquillaje sutiles, como el corrector, usan joyería como las pulseras de cuero, las cadenas, las *pantallas o los anillos, y quienes se hacen manicura. No estoy diciendo que en todos los casos en que los hombres hagan estos rituales, sea para atraer a una pareja (y desde luego, no siempre a una mujer), pero sí, en ocasiones, recurren a ellos cuando quieren llamar la atención de alguien que les pueda interesar. Esto no es cosa de mujeres ni de frívolxs. Y tampoco es el único motivo por el cual una se arregla. Dejemos de castigar y de humillar de una vez a las mujeres por participar de una conducta fundamentalmente humana.
4. El pastelero calor.
Por si no había quedado claro.
Hago nota al calce. Cuando hablamos de ropa corta en las mujeres, pensamos en las piezas que se mercadean a las mujeres. Pero la ropa no tiene género. Así que, igual que ahora en el verano quiero que dejen tranquilxs a todxs quienes quieran engancharse la minifalda, quiero que también dejen quietas a las que compraron los *shorts en el departamento de hombres porque no les daba la gana de vestir los cortes que había en el departamento de mujeres. Tú, mujer que vas por ahí en chores deportivos dE hOmBrE y tenis, sabes bien la que hay. Y tienes derecho a picharle a la ropa apretada y a los cortes y entalles que se nos venden sin pensar en nosotras. Te vistas como te vistas, estás igual de hermosa, fuerte y sana que si te vistiera tu tatarabuela. Al que no le guste, que se muerda.

Recuerdo una vez en lo crudo del invierno, que luego de ir mi chico y yo varios días por casa abrigadísimos (yo bastante más que él), él se quitaba las medias y andaba descalzo por el piso frío, "para liberar los pies un poco", que llevaban días de par de medias en par de medias. Y ese fraseo me lo llevé para siempre, sin marcha atrás: "liberar". Me lo llevé porque absolutamente todas las veces en las que me he puesto menos ropa o ropa corta, la sensación ha sido esa: "para liberar los brazos un poco", "para liberar las piernas", "para liberar un poco el torso". Sin embargo, cuando se trata de una mujer, la palabra que se emplea es "enseñar": "enseñado las piernas", "un vestido que enseña mucho", "una blusa que no deja nada a la imaginación", como si alguna de nosotras pensara en la imaginación ajena cuando nos vestimos... Yo personalmente cuando me visto, antes pienso en cuándo Shakira va a volver a a sacar un álbum roquerito, o en que esa noche voy a cenar canelones y tengo que salir a comprar espinacas. La imaginación de gente que no conozco no me pasa por la mente ni por accidente.
¿Te imaginas lo diferente que nos veríamos entre nosotrxs si nuestro pensamiento default cuando viéramos a una mujer con ropa corta fuese "está liberando" o "está destapando" en vez de "está enseñando"?? O, mucho mejor aún, que nos dé exactamente igual y ni siquiera invirtamos tiempo en analizarla? Entre otras cosas, estaríamos más conectadxs con la realidad, que no es poca cosa y saldríamos del delirio absurdo de que la ropa de las mujeres y los cuerpos que ésta viste son dominio público y no pueden existir sin el juicio de quien los mira.

Te deseo un verano libre, corazón, y que tu decisión de usar ropa larga o corta sea exclusivamente producto de tu comodidad y no del escrutinio de a quien no le incumbe.
Agüita fresca, días de playa y de monte, y muchas frutitas de temporada,
Patri Calderón de la Saga
Glosario de puertorriqueñismos y/o calderondelasaguismos:
*pelar por la ropa (v.) = expresión: quitarse la ropa
*mahones (m.) = vaqueros, "blue jean"
*se cae de la mata (adj.) = expresión: algo que es sumamente obvio o evidente
*overoles (m.) = del inglés "overalls"; prenda de vestir de pantalones con tirantes que se abrochan por encima de los hombros: mono, mameluco
*coger en pifia (v.) = expresión: atrapar en el acto, pillar infraganti, encontrar en una posición incriminante
*pantallas (f.) = en Puerto Rico, pendientes, aretes, zarcillos
*shorts (m.) = anglicismo: pantalones cortos
*chores (m.) = variante de "shorts"
*pichar (v.) = ignorar, dejar de lado, minimizar, quitar importancia a algo
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